En una de mis pocas visitas a la finca de mi tío tuve una experiencia difícil de olvidar.
Era un 24 de diciembre por la tarde, llovía (lo cual es muy poco común en esta época del año) estaba con mi hermana y unos pocos primos. Nuestros padres y tíos se habían ido a caminar para pasar un poco el tiempo, pero nosotros decidimos quedarnos en la casa.
La lluvia no nos permitió salir para nada, el ambiente era frió y tenebroso.
Pasaban las horas y el aburrimiento de apodero de nosotros. encendimos el televisor intentando distraernos un poco, peor la señal era débil, no veíamos más que lineas grises moviéndose en la pantalla, aun así, no lo apagamos.
De un momento a otro las luces se apagaron, sin embargo e televisor seguía encendido. El aire se torno frío, decidimos ir al comedor.
En pocos momento el miedo se adueño de nosotros, no sabíamos que hacer, en poco tiempo mi hermana saco un tablero de monopolio, comenzamos a jugar.
Los relámpagos empezaron a caer, nos asustamos aun mas, vimos sombras, no estábamos seguros si fueron ilusiones provocadas por el pánico, pero en ese momento la impotencia nos lleno de desesperación.
De un momento a otro el televisor se apago, los relámpagos cesaron poco a poco, al igual que el temor, tomamos un respiro y nos tranquilizamos. nunca le contamos esto a nadie, ya que esta experiencia algo que todos nosotros intentamos olvidar.
Mateo,tiene una buena ortografía y una buena redacción.
ResponderEliminarAdemás una historia original y fresca
Es un relato interesante ya que lo incita a uno para seguirlo leyendo, tiene una buena redacción y ortografía.
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